Gastronomía

Montenegro se ha considerado desde siempre como una región con una espléndida gastronomía, fruto de las variadas influencias recibidas.

Muchos de los platos se acompañan con el Kajmak, una especie de yogur de procedencia otomana o bien con toda clase de quesos, tanto de vaca como de oveja, todos deliciosos. La carne, bien sea de ternera como de cabrito, se cocina al método tradicional del ispod, que consiste en cocerlas bajo las brasas.

En las regiones central y sur, el pescado tiene un papel predominante ya sea extraído del lago Skadar o del mar. En particular, la carpa y la trucha ahumadas son algunas de las delicias más sabrosas, aunque el cangrejo del Skadar, autóctono de estos parajes, es una suculencia exótica de cata obligada.

Los embutidos también hacen acto de presencia en forma de jamón ahumado o de salchichas. Además, Montenegro reivindica su mediterraneidad utilizando en sus platos el aceite de oliva que en su territorio se produce, haciendo gala de la tríada vino-aceite-pescado tan típico de la dieta más saludable del mundo. Extraídos del mar, tanto el pescado como el marisco son muy populares y combinan a la perfección con cualquier verdura, siendo los espárragos especialmente célebres.

La pizza es también muy popular debido a la cercanía con Italia y se sirve en muchos bares y cafés, siempre fina y bien horneada.

Para beber, se debe probar la cerveza autóctona Niksic o el suave vino tinto de Vranac. Asimismo el Merlot es también refinado a la par que asequible, aunque la estrella de la carta es el Krstac, un vino blanco seco y envolvente. De todas formas, la bebida nacional es el Rakija, un brandy destilado de la uva blanca que la gente produce en sus casas.

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Arte y cultura

Esta zona fue el hogar de distintas civilizaciones y su situación geoestratégica, a caballo entre oriente y occidente, siempre ha sido un buen reclamo, de ahí que tengan tanto sentido las fortalezas, torres y murallas. Siempre existía el miedo a un posible ataque enemigo para hacerse con el control de la zona.

En Budva, algunas de las referencias que complementan las ya expuestas, aparecen en forma de iglesia. La de San Iván, del siglo VII, posee pinturas e iconos de artistas venecianos de los siglos XV-XVII. Además alberga una librería muy completa y un nutrido archivo con múltiples ejemplares de libros antiguos, todos de gran valor. Por su parte, la iglesia de la Madre de Dios es una de las más antiguas de la ciudad y fue levantada en el año 840, a cargo de monjes benedictinos.

En Kotor, también se encuentran muchas referencias interesantes como su perfectamente conservada muralla que esconde, en su interior, un buen número de monumentos históricos como la Torre del Reloj que data del siglo VI y algunas iglesias del siglo XII. En cualquier caso, Kotor es la ciudad de los palacios, destacando sobretodo el del Príncipe. Otros de lo más remarcables son el de Drago, con sus ventanas góticas del siglo XV, el de Bizanti que data del siglo XVII y el de Pima, con innumerables detalles de estilo renacentista y barroco. Para acabar, es indispensable visitar el Teatro Napoleón y el Museo Marítimo.

Los amantes de música gitana y bailes folclóricos van a disfrutar como niños en Montenegro, ya que se trata de un país que cuenta con una impresionante oferta de festivales de música tradicional y encuentros folclóricos.

Deportes

Aparte de la práctica de deportes de playa como el esquí acuático y la vela ligera, Montenegro ofrece otras opciones bien diferentes que se abren de la mano de la montaña y su relieve, ideales para deportes de aventura y riesgo como son el rafting, descendiendo a toda velocidad por los rápidos fluviales del Cañón de Tara o la escalada libre, especialmente recomendable en las montañas de los alrededores de Kotor.